India es la cuna del yoga. Y sin embargo, gran parte de su población nunca lo ha practicado. Es el caso de la mayoría de los niños de Keshav Seva Sadhana (KSS), una organización sin ánimo de lucro en la que hemos realizado recientemente un voluntariado con niños de entre 6 y 11 años. KSS lleva más de 35 años trabajando para dar acceso a la educación y al desarrollo integral de niños rurales y de escasos recursos en el país.
El centro de acogida donde Meritxell Martorell, fundadora de Yoga Sin Fronteras, realizó el voluntariado durante enero y febrero, está establecido en Canacona, en el sur de Goa, a pocos metros de la playa, y actualmente acoge alrededor de 70 estudiantes a los que ofrece alojamiento y acceso a una educación de calidad.
Goa es uno de los destinos más populares de India y tiene dos caras. Por un lado: playas de postal, escuelas de yoga, viajeros en busca de comunidad, retiros y talleres espirituales. Y la menos visible: niños y jóvenes que crecen lejos de las oportunidades, sin acceso fácil a la educación, ni a herramientas de desarrollo personal.
Yoga sin esterilla, ni posturas perfectas
No se necesita mucho más que curiosidad y ganas para beneficiarse de la práctica del yoga.
Las clases de este voluntariado sucedían en un aula del centro de acogida, sin esterillas, ni posturas perfectas. Los niños, de distintas edades, no hablaban inglés — pero tampoco necesitaron traducción. Observaban y luego exploraban. La mayoría no tenía experiencia previa en asanas, aunque sí en el canto de mantras que tambien forma parte de la práctica del yoga.
Junto a Meritxell exploraron el movimiento en grupo y en parejas, aprendiendo a confiar en el otro, a escuchar el propio cuerpo y el del compañero. El objetivo era llevarse herramientas para poder seguir practicando solos, entre ellos, con un componente lúdico que hiciera del yoga algo cercano y accesible.
El impacto del Yoga en la infancia
El yoga para niños tiene un gran impacto. Hay diversos estudios que confirman que su práctica regular favorece la atención y la memoria, reduce el estrés y la ansiedad, mejora la coordinación y la conciencia corporal, y fomenta valores como la empatía, la calma y el respeto.
Para niños que crecen en entornos desfavorecidos, como los del centro Keshav Seva Sadhana (KSS) estos beneficios son aún más necesarios. El yoga se convierte en una herramienta de apoyo y gestión emocional así como de autoconocimiento.
El Yoga como herramienta de transformación social
El Yoga no siempre llega dónde más se necesita. En Yoga Sin Fronteras hemos comprobado que es una herramienta de transformación social y creemos que debería ser accesible para todas las personas. Por eso tenemos una amplia red de voluntarios y distintos proyectos que acercan el yoga a colectivos vulnerables.
Este voluntariado en Goa es un ejemplo más de que es posible llevar esta práctica a contextos donde no existe, adaptarla, hacerla accesible y dejar algo que permanezca más allá de la esterilla.